Por los siglos de los siglos, Merd!….

Por los siglos de los siglos, Merd!….

Cuarentena y epidemia son palabras que están en boca de todos a nivel mundial en estos últimos meses, podrán ser para el futuro una especie de obra teatral; fíjese usted que el teatro como principal función tiene el despertar fuerzas, como menciona el libro de Artaud (“el teatro y su doble” 1933), esas fuerzas dormidas en el espectador enfrentándole a sus conflictos más acuciantes, sus anhelos y sus obsesiones.

¿Ahora pensemos como sería una obra teatral si se tratase de una pandemia, una cuarentena?; y porque no tomar como ejemplo la realidad en la que estamos sumergidos, si suceden hechos desde los más insólitos a los más esperados, la incertidumbre, un sin fin de días, personajes varios, conflictos sociales, políticos, económicos y personales…

Claro que el trabajo de recopilar información y plasmarlo en hojas con creatividad queda en mano de narradores, escritores, guionistas y demases artistas de la escritura.

Ahora pensemos en todos los años desde que existe el teatro cuanto ha pasado, desde epidemias, pestes, gobiernos y crisis como piedras en el camino; pero aun el teatro subsiste y para muchos apasionados como nosotros, ¡que sea eterno de la eternidad por los siglos de los siglos merd!.

Los invito a que buceemos juntos sobre la historia del teatro, para desconocimiento de muchos, nació en Atenas (Grecia) entre el siglo V y VI a.c. como principal logro cultural Griego (la tragedia, el drama satírico, la comedia y el mimo), luego el teatro medieval (vinculado al culto religioso para explicar en acciones teatrales a analfabetos las celebraciones cristianas), el teatro del renacimiento (lo cómico, lo grotesco, dando lugar a actores profesionales) aparecen Moliere (Francés), Shakespeare (ingles) , en el siglo de oro Cervantes y Lope de Vega (Españoles).

Teatro del siglo 18, 19 (Romanticismo), 20 (mas simbolista, expresionista, del absurdo). Llegamos al teatro en Latinoamérica que nace de manifestaciones escénicas de los pueblos precolombinos (hay un texto dramático maya recuperado en 1850- “El Rambinal Archi”). Luego en la época colonial donde se basaba en modelos españoles hasta que a mediados del siglo XX adquiriendo cierta personalidad tratando como punto de partida las realidades de los espectadores.

Me resulta interesante abordar la historia, tantos años, modificaciones, adaptaciones. Cuanta riqueza histórica que a mí personalmente me produce sensaciones inexplicables, mi piel es de “gallina”. No podemos obviar la época de oro en Argentina a comienzos del siglo 20 con Roberto Payró, Florencio Sánchez y Gregorio de Laferrere… en 1929 “El conventillo de la Paloma”, gran obra de A. Vacarezza, en el ´32 “300 millones” de Roberto Arlt. Luego vinieron los años de plomo con “La Nona” en el ´77, en el ´81 se inauguró el teatro Picadero.

¿Cuánta riqueza, cuanta cultura y que grandes aquellos que dejaron grandes huellas en el camino para deleitarnos con sus creaciones no? Claro que llega el gran momento de nuestra querida Democracia con un teatro más lúdico, basado en el cuerpo y no tanto en la palabra, ¿se acuerdan de “Parakultural” ?, el centro de experimentación escénica con Urdapilleta, Tortonese, Llinas, Flechner, entre otros… timbre 4 en el ´99….

No es que me haya olvidado de El Colon, el Maipo, el Nacional, La Botica del Ángel donde se iniciaron nuestras grandes figuras y pasaron por el café concert (Nacha Guevara, Nini Marshall, Libertad Lamarque, Leonardo Favio, entre otros). Hay tanto que podría brindar hojas largas de tanta historia que nos enriquece y debería enorgullecernos como argentinos.

Ahora entienden que tan importante es en la vida de todo ser humano El teatro, más bien el Arte. ¿En esta situación actual somos los más perjudicados, los últimos en volver… pero saben qué? Me gusta esta frase de “los últimos serán los primeros” porque somos esenciales, somos la cultura misma donde el pueblo se refugia para olvidarse de los problemas cotidianos, de aprender, educarse, distenderse… Ya volverán esos días de salidas teatrales, deleitarnos de ver una obra, salir a comer post función, compartir con ese familiar, ese amigo, ése amor, vivir ese momento de unión, sentarnos al lado de un desconocido y compartir la risa, el lagrimeo, los aplausos.

Vieron cuantas modificaciones tuvo el teatro en todos los años existentes y como se fue adaptando a las nuevas eras. Hoy nos toca atravesar esta etapa momentánea de lo virtual, claro que no es lo mismo para un actor ni para el espectador con todo lo que conlleva vivir la experiencia de lo presencial, pero el ser humano tiene la capacidad de adaptarse, y por eso hoy el teatro entra a nuestros hogares a través de una pantalla, streaming, zoom, redes, nos permiten sentirnos un poquito cerca. ¡Por ello pido a todos ustedes que apoyen al teatro, somos teatro, lo necesitamos! Accedamos a comprar entradas o a colaborar con quienes lo hacen bajo la modalidad de “a la gorra”, para las producciones independientes, para las de reconocidos artistas, para aquellos cantantes, bandas, y demás.

Para terminar, quiero decirles queridos lectores, que el teatro es la vida misma, sin el viviríamos en un mundo desconocido, de calvarios, desorientados, sin imaginación y sin ese vuelo a lo extraordinario, y cito estas palabras de Arthur Miller: “El teatro es tan infinitamente fascinante, porque es muy accidental, tanto como la vida”. Hasta pronto Espectadores, Artistas, teloneros, Productores, directores, Asistentes, sonidistas, Guionistas, Escenógrafos, ticketeros, vestuaristas… ¡Que se abra el telón!.

Redacción: Franco Dabove

 

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